No estoy rayado con Charly porque me haya hecho algo a mí o a mi mujer. Cuando me enfrenté con García, sabía que iba a ser un enemigo difícil. Y estaba dispuesto a enfrentarme también con Fito y con Sabina si ellos le chupaban las medias a Charly. Es la vergüenza nacional. Si vos pensás en Los Redonditos de Ricota, nunca más te acordás de que Charly García existe. Él es todo lo malo que se puede decir de los argentinos. Él nunca escuchó a Los Redondos y los critica. Cuando no escuchaste a un colega tuyo, en caso de duda lo tenés que defender. Charly no se acercó, ni vio de lejos, lo que Los Redondos llegaron a hacer. El tiempo me podría hacer olvidar la pelea, pero no. Yo quiero odiarlo cada día. No quiero convertirme en un borrego que solamente vive. Quiero todas mis emociones humanas, y el odio es una de ellas, así como el amor y la lealtad. Lo de Charly es traición, envidia y cobardía. Se cree un genio y lo único que hace es robarle a Steely Dan.
Andrés Calamaro, La García nº 29, mayo.
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